¿CUÁL ES LA MEJOR OPCIÓN PARA EL LUCIDO DE GOTELÉ?

En los últimos tiempos, debido al auge de este tipo de servicio ( quitar gotelé)  han salido al mercado diferentes tipos de producto: en la punta más económica tenemos los yesos, mecafinos, etc.., hasta llegar a emplastes de renovación y acabado de máxima calidad.

Existe una gran variedad de masillas de renovación o plastes ( no confundir con los yesos ). Los diferentes tipos de masillas se diferencian por los aditivos que llevan y por la tamización de los mismos (los hay que vienen en polvo o ya preparados) . Son productos ideales para reparar, restaurar, alisar o renovar las superficies de cualquier hogar.

Para poder entender esta diferencia tanto en la calidad del producto como en el acabado final podemos explicar las siguientes diferencias:

Un plaste es el resultado de mejorar un yeso mediante la adición de distintos productos. Cada uno de estos aditivos dotan al plaste de alguna cualidad que el yeso de por sí no tiene. Se consigue mejorar la trabajabilidad, la adherencia ( se puede aplicar en superficies lisas como rugosas, pintura plásticas mates o satinadas ) sin la necesidad de aplicar ningún tipo de imprimación de agarre,  los tiempos de secado y la lijabilidad también son mucho mejores, debido a esos aditivos y tamizaciones de producto.

La ventaja más notable de estos productos tiene que ver con los tiempos de fraguado y secado , también es importante hablar de su versatilidad, los hay elásticos, rígidos, resistentes a la humedad, etc..

Por lo tanto no son productos completamente distintos, sino que tienen diferentes grados de desarrollo. El yeso es un material básico mientras que el plaste es un producto mejorado en el laboratorio.

Entonces,¿ cuales son las diferencias tanto en aplicación como en acabado final?

Fraguado: el plaste una vez preparado tarda mucho más en fraguar por lo que aprovechamos todo el material. Con un yeso, el fraguado es muy rápido y se desperdicia material.

Secado: el secado de un plaste es mucho más rápido, básicamente se trabaja día tras día, sin la necesidad de esperar a que salga toda la humedad del material . Con el yeso, una vez enlucido debemos de esperar de media entre 15-20 días dependiendo de la capa aplicada para poder pintar.

Grosor de capa: el yeso  permite una carga mucho más importante que un plaste, generalmente un gotelé con plaste necesita de 3 manos de producto, cosa que con los yesos se reduce.

Aplicación: Para su aplicación, el yeso, al igual que los plastes, deben ser mezclados con agua. Aunque existen medidas recomendadas por los fabricantes, en el caso de los yesos no es raro que el aplicador utilice más agua de la debida. La preparación del yeso tradicional es engorrosa, pues el producto se debe preparar en pequeñas cantidades porque el tiempo de uso es muy corto, apenas unos minutos. La aplicación es igualmente compleja al tratarse de un producto muy liquido y difícil de trabajar. La aplicación del producto es muy diferente. Los plastes se trabajan como si fuesen una mantequilla. La tamización que la que hablábamos con anterioridad hace que el producto a diferencia del yeso no tenga suciedad ni polvo de diferente granulometría en el producto. Para hacernos una idea un plaste se puede llegar a tamizar hasta en 6 ocasiones.

Acabado final: aquí esta el quit de la cuestión. Si es más barato y conseguimos el mismo acabado, ¿ por qué utilizar plastes? Es muy sencillo, el acabado no es igual aunque  lo parezca.  Incluso cuando la pared está  lucida sin pintar puede dar la impresión de que un yeso tiene mejor acabado pero esto es debido a que al pasar la llana por el yeso haciendo fuerza, se consigue una fricción que quema el producto y lo cristaliza. Por eso en la mayoría de las ocasiones al pasar la mano sobre uno u otro da la sensación de que el yeso tiene  mejor acabado. Pero esto no es así,  un yeso no permite lijar para eliminar imperfecciones o rebarbas debido su dureza y un plaste  permite corregir y dejar el poro del producto de una manera perfecta para el pintado posterior. El yeso al cristalizar dificulta la aplicación de la pintura final, pudiendo salir “mapas” y que no quede un acabado fino. Hay que tener en cuenta que la pintura necesita de un poro para un óptimo agarre y acabado.

 

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Publicado en Decoración, General, Pintura general.

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